Mírala mirar. Fíjate en su rostro aniñado y sobre todo fíjate en su mirada. En muchas ocasiones merece la pena detenerse en una foto que acompaña a una noticia. Prestarlr atención y no despacharla como si se tratara de una simple ilustración, algo para ser visto de forma rápida, en el bus o en el metro, en la barra de un bar delante de ese café en el que has depositado la esperanza de que arrastre los últimos ecos del sueño.
Míra la foto. Penetra en ella como si te sumergieras en una ciudad desconocida, sin planos ni guías, cargado de preguntas.
Ayer vi la foto mientras el verano era un chiringuito, un martini, un cigarrillo y la piel humeda aún después del último baño. Y sigo anclado en ella. Pienso tantas cosas cuando gravito en torno a esa mirada. A veces son dudas, como por ejemplo qué demonios expresa (sorpresa, aturdimiento…) En otras ocasiones son perplejidades, como cuando pienso que si me hubiera cruzado con ella en la calle me habría parecido tantas cosas, tantas… salvo una: Jamás la habría imaginado observando atentamente el objetivo sobre el que descargar una violencia alucinada. ¿Qué expresaron esos ojos aniñados en el momento de la explosión de un coche bombz que ella y sus colegas de crimen habían colocado en una casa cuartel para matar a quoenes dormían? ¿Qué brilló en ellos cuando supo de la muerte de ese guardia que tal vez si se hubieta cruzado con ella habría pensado que qué linda la mirada de esa chica de rostro aniñado?