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El humor o es inteligente o no es humor. Ya sé que triunfa casi siempre otro tipo de humor: el chabacano; el cacaculopis. Pero has de creerme, el humor de verdad es aquel que primero te inventa una sonrisa o una carcajada y enseguida te agita las ideas, torbellino que te incita a pensar.
Me ocurre con Forges y con El Roto. Me pasaba con el añorado Perich. Viñetas en la prensa que son artículos de opinión. He de confesar que lo primero que miro en El País es la página de viñetas.
Y aquí está ésta aparecida ayer, tiempo de verano, cuando los periódicos adelgazan en contenido y nos regalan con suplementos veraniegos. Ya se sabe, en vacaciones no me molesten. Tiempo ritual en el que parece que lo único que hay que mostrar es un cuerpo-fibra o un cuerpo-carnes. No me inquieten al veraneante. Hablenle del lado bonito de la vida. Lo demás no importa. Bueno, como hay que vender añadan algún contenido morboso: los sucesos. Lo demás me lo van olvidando.
Y entonces Forges y uno de sus matrimonios maduritos. Y el hombre con un periódico en las manos. Pensando. Pensando en PRIORIDADES. Introdúcete en su pensamiento. Lee, reflexiona y tal vez te apetezca añadir otras prioridades a la lista. Y es que por mucho que se empeñen los programadores de vidas, la vida no se detiene en verano.
Categorías: Humor Inteligente · Reflexiones en voz alta
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Últimamente no hay mañana en la que no me desayune con la crisis y sus rostros: empresarios de la construcción, financieros… No hay noche en la que no me duerma en la pesadilla de quienes auguran pésimos datos por venir. Macro. Economía. Macro-economía. Las compañías aéreas piden ayuda al Estado. Las constructoras piden ayuda al Estado. Los Bancos piden ayuda al Estado etc. Las finanzas no van bien. Y mientras nosotros, el resto, los del lado micro de la economía nos movemos asustados en un paisaje de tormentas de fuego.
Los que consideran que las cosas vayan mal es que un banco no te preste unos cuantos millones de Euros para comprarte una empresita de nada, piden ayuda al Estado porque el malo del banco no les da dinero a ellos que tienen una cuenta corriente con muchos ceros pero iniciada con algún número que no es precisamente cero. Pobres de estos grandes personajes del mundo de los negocios. ¿Qué van a hacer ahora? Ya no pueden ganar mil millones, sólo 800 y por lo tanto le piden ayuda al Estado porque si no, dicen, tendrán que mandar al paro a unos cuantos de los otros, de esa gentecilla de la micro, peones de partidas de ajedrez que nunca ganarán porque ellos sólo están en la partida para ser jugados, sacrificados… Los que ayer se enriquecían hoy amenazan con mandar a la gente al paro si no reciben ayudas del Estado para seguir enriqueciéndose como hasta ayer. Demonios. Estos tipos sí que saben jugar, pero no creo que si los dueños de los casinos son listos les dejen entrar porque tienen una idea rara de lo que supone ganar, perder,…
Pero yo no entiendo de economía. Los del mundo micro sabemos tan poco de casi todo.
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La semana pasada coincidieron en los medios esta fotografía de los líderes del llamado G-8 que finalizaban su reunión para debatir los problemas del mundo (especialmente para hablar de la crisis económica, la primera crisis del capitalismo globalizado) y la que ahora verás. No es, esta segunda, una imagen que se pueda observar sin sentir el espanto más absoluto. De hecho, si cuando la veas no sientes nada o simplemente te llama la atención por considerarla morbosa, deberías irte a un espejo, mirarte a los ojos y preguntarte quién demonios eres. Bien, la foto en cuestión es esta que incluyo ahora.

Es posible que conozcas la noticia. Un cayuco fue rescatado cerca de la costa española. La mayoría de quienes iban en él se encontraban en un estado lamentable después de su viaje en pos de la vida. Algunos se habían quedado por el camino. Más ahogados en el mar. No creas que quiero con esta imagen criticar a las personas que están izándolos desde su embarcación a tierra firme. Ellos hacían lo que tenían/podían hacer. Pero ahí están. África en el contenedor. Medio muertos que huyen de la muerte. Personas que sí entienden, seguro, ese fragmento final de El corazón de las tinieblas, una hermosa novela de Joseph Conrad: “El horror, el horror”. La noticia la puedes leer en El País.
Dos fotos en la misma semana. En la vida las cosas no se dan sin relación. Todo es parte de un gran sistema en el que uno ha de intentar, si quiere comprender de verdad las cosas, buscar relaciones. ¿Cómo relacionar estas dos fotos? Leyendo las crónicas sobre el G8 y su reunión de ricos preocupados por los problemas del mundo, había un elemento que me llamó la atención. Quienes redactaban la crónica señalaban que este grupo de personajes mundiales habían decidido “pasar” de África. Le daban la espalda a África (¿alguna vez no se la han dado?). Para estos líderes mundiales la pesadilla es la crisis que afecta a diferentes bancos e instituciones financieras. Los ahogados, los hundidos, los que viven en el filo de la navaja no les quitan ni un segundo de sueño.
¿Terrible? Sí. Este mundo moderno es así. Los salvados y los hundidos o, si lo prefieres, los pocos que vivimos y los muchos que apenas sobreviven. Estuve rumiando las noticias sobre la cumbre del G8 y sobre la catástrofe humana de los cayucos y las pateras y no podía dejar de pensar en la primera de las fotos que he incluido aquí. Al final esa foto se convirtió en esta otra:
Vale, sí, ya sé, es algo burdo, pero te juro que me sentía fatal cada vez que veía y relacionaba las fotos de la cumbre y las fotos de los inmigrantes medio muertos que habían dejado atrás a los muertos y a la muerte (a la que es posible que les devolvamos). No sé. Todo es a veces terrible. Los sueños de la razón producen monstruos escribió y grabó Goya hace mucho, mucho tiempo. Y sigue siendo así. Aunque ahora, también es cierto, mientras los cuerpos de los africanos eran izados en contenedores en Madrid la gente se agolpaba en las oficinas de Telefónica para comprar el iPhone.
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